lunes, 17 de enero de 2011

Pink money


Pink money es un término que se refiere al poder adquisitivo de la comunidad LGBT, cuyos miembros típicamente invierten mucho de su capital en su imagen, en arte, entretenimiento, y en donaciones a causas sociales.

En un artículo presentado en la revista The Advocate, Reichen Lehmkuhl habla de la habilidad de muchos gays para hacer que todo en su vida se vea fabuloso, y dice que esto puede derivarse de un mecanismo de supervivencia desarrollado desde pequeños cuando muchos se sienten rechazados, ridiculizados o minimizados, y crecen tratando de evitar que esas experiencias se repitan.

El mismo autor explica que experiencias tempranas de represión, odio y discriminación hacen que muchos gays gasten más de lo que tienen.

Con el ascenso del movimiento de derechos gays en sociedades occidentales, el también llamado Dorothy dollar dejó de representar un mercado marginal y se ha convertido en una industria próspera en poco tiempo.

Ahora, muchos negocios –restaurantes, clubes, aerolíneas, agencias de viaje, spas, hoteles, estaciones de radio, canales de televisión, librerías, marcas de ropa y de coches – atienden específicamente a homosexuales o llevan a cabo campañas de publicidad dirigidas a esta clientela, aunque el producto o servicio sea prácticamente el mismo.

Debido a factores históricos, sociales y culturales, la comunidad LGBT está mejor organizada en algunos países que en otros, obteniendo así mayor fuerza y capacidad de presión: el año pasado en Estados Unidos, un boicot al popular sitio de internet Manhunt culminó con la renuncia de su director y co-fundador, Jonathan Crutchley, después de revelarse que éste había contribuido a la campaña del republicano John McCain (McCain apoya ley contra los migrantes).

Sucesos como éste manifiestan el poder económico y político que la comunidad LGBT ha alcanzado, y que los candidatos a puestos de elección popular se ven casi obligados a prestar cada vez más atención a este sector demográfico.

Por Enrique TorreMolina

viernes, 14 de enero de 2011

ESTAMOS ENGORDANDO


Mira a tu alrededor, es evidente: puedes notarlo en las escuelas en las salas de juntas y en las reuniones familiares. ESTAMOS ENGORDANDO.

En los últimos meses hemos leído y escuchado en la prensa que existe una perturbadora tendencia: los adultos y los niños mexicanos cada día están más pesados y en peores condiciones físicas que nunca.

Y para muestra basta un botón. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2009 revela que el 72 por ciento de las mujeres mayores de 20 años tiene sobrepeso u obesidad, mientras que en los hombres, la prevalencia combinada de estos padecimientos llega casi al 67 por ciento.

Los adolescentes no se quedan atrás: uno de cada tres tiene sobrepeso u obesidad. También preocupa saber que no nos movemos: más de la mitad de los jóvenes entre 12 y 19 años pasa más de 12 horas a la semana frente a una pantalla. De esta manera, la obesidad se ha convertido en un serio problema de salud en México.

¿Cómo es posible? ¿De verdad los mexicanos somos tan golosos y carentes de voluntad? La respuesta es un rotundo sí, aunque en realidad lo que ha ocurrido es más complejo: la vida moderna nos vuelve cada vez más sedentarios, pues basta con apretar un botón para resolver casi cualquier problema.

“La urbanización es un factor que ha influido en las grandes ciudades para la generación del problema del sobrepeso”, dice Gina Gómez, nutrióloga y gerente del Centro de Orientación Alimentaria S.C. “Tenemos más medios de transporte y caminamos menos.

Además, antes las actividades de trabajo implicaban un esfuerzo físico; ahora son sedentarias, ahora permanecemos estáticos en la oficina, frente a una pantalla”.

Gómez explica que hay un mayor incremento en el consumo de calorías y un menor gasto de éstas, lo que genera un desequilibrio y, por consiguiente, sobrepeso y obesidad.

La vida moderna, sobre todo en las ciudades, que reduce nuestras oportunidades de movimiento
(autos, elevadores, controles remotos) y la disponibilidad de comida chatarra barata casi en cualquier esquina, son sólo dos de las fuerzas contra las que debemos luchar.

En resumen, vivimos en un mundo que requiere de un gran esfuerzo para quemar más calorías de las que consumimos.
Pero no todo está perdido. El ejercicio y la dieta saludable son cada vez más importantes para la sociedad, así como en todos los niveles de gobierno


Fuente: http://mx.selecciones.com Por Mariana Fonteboa

miércoles, 12 de enero de 2011

Infidelidad 2.0 o Infidelidad por Internet


Los expertos han llamado Infidelidad 2.0 a la nueva dimensión del engaño entre las parejas que se realiza a través de las redes sociales.

Para algunos hombres el cibersexo no es infidelidad, el 80% de los hombres piensa de esta manera.

Algunas personas usan las redes para contactarse con demas gente y "engañar virtualmente" a sus parejas, ya sea con palabras, pensamientos, fantasías y hasta "relaciones sexuales" a distancia, oyéndose y viéndose a través del monitor de una computadora.

Cuando se trata de una infidelidad por Internet, quien lo practica cree que mientras no sea real no hay infidelidad y piensa que como no existe algo concreto no esta haciendo nada indebido con su pareja.

Mientras que la persona objeto de la infidelidad se siente igual de traicionada sea o no real, aunque con la duda de si lo perdona o no, porque "solo fue un engaño virtual".
Lo cierto, es que una infidelidad real, exclusivamente sexual, sería menos grave que una infidelidad "virtual" llena de intimidad, sentimientos, pensamiento y de relación amorosa que puede llegar a provocar amantes auténticos y permanentes.

Al amante electrónico se le puede contar cualquier historia, además la coartada es casi perfecta para el infiel, muchas ocasiones usuario consuma el contacto mientras la pareja duerme, lee o mira la televisión, Internet permite levantar barreras de represión y soltar actitudes que permanecían latentes.

"Internet da la ilusión afrodisiaca de ser todopoderoso, algo similar a lo que ocurre con el alcohol en las fiestas, que funciona como un desinhibidor", y tiene la ventaja de que "es más sencillo que seguir a alguien que nos sonríe en la calle".

En un 20% de los casos, los cibernautas van incluso hasta la cita real, que frecuentemente es decepcionante y que raras veces termina en relaciones estables.

Este fenómeno que deteriora la confianza entre las parejas ha generado un nuevo tipo de profesión: los ciberespías, que son contratados para tratar de averiguar las idas y venidas de sus compañeros sentimentales por la red y adivinar sus fantasmas secretos.


Solo queda preguntar ¿Somos Infieles en la internet?

martes, 11 de enero de 2011

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA


Baterías que se 'mueren' a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se funden a las mil horas...
¿Por qué, pese a los avances tecnológicos, los productos de consumo duran cada vez menos? ¿Quieres saber dónde terminan?
Desde los años 20 se fabrican productos para que tengan una duración limitada.

La obsolescencia programada, o lo que es lo mismo, la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo.

Edison puso a la venta su primera bombilla en 1881. Duraba 1500 horas.
En 1911 un anuncio en prensa española destacaba las bondades de una marca de bombillas con una duración certificada de 2500 horas.
Pero, en 1924 un cártel que agrupaba a los principales fabricantes de Europa y Estados Unidos pactó limitar la vida útil de las bombillas eléctricas a 1000 horas. Este cártel se llamó Phoebus y oficialmente nunca existió, pero sigue siendo aplicado por los fabricantes de productos electrónicos de última generación como impresoras o iPods.

Pero en nuestros días, la era de la informática ha creado al consumidor rebelde. La abogada Elisabeth Pritzker demandó a Apple tras descubrir que las baterías de litio de los reproductores de música iPod estaban diseñadas para tener una duración corta. Por lo visto la batería dejaba de funcionar a los 18 meses y había que comprar un iPod nuevo. Su idea se extendió por Internet y captó la atención de miles de afectados. Apple tuvo que rectificar y vender las baterías y compensar a los afectados.

Lo peor de todo esto es que nos engañan para fomentar el consumismo, y además los residuos van a parar a los países más pobres, sobre todo de África, donde se contamina el entorno y a las personas.

Mike Anana es un activista ghanés que lucha contra la obsolescencia programada desde el final de la cadena. Recopila información sobre los residuos que llegan a su país. Hasta allí llegan periódicamente cientos de contenedores cargados de residuos bajo la etiqueta de 'material de segunda mano' y el paraguas de una aportación para reducir la brecha digital y acaban ocupando el espacio de los ríos o los campos de juego de los niños.

Medita un poco sobre el tema: ¿Cada cuánto tiempo cambias de móvil? ¿Cambiaste porque dejó de funcionar o porque te convencieron para comprar otro o para obtenerlo cambiando de operadora?

Haz la prueba y pon en Google 'reiniciar contador impresora', te llevarás una sorpresa al ver que es un tema muy común, las impresoras por ejemplo podrían durar más pero ponen un chip cuya única función es impedir que un producto que has comprado siga funcionando, y compres otro.